Las eléctricas se enfrentan no solo a un vendaval regulatorio que condiciona el tamaño de sus recursos propios y, por ende, su rentabilidad, sino también a nuevos partícipes que, aún en estado incipiente la mayoría de ellos, amenazan llevarse, con el paso del tiempo, una parte sustancial de su cautivo pastel. Desde abajo empiezan a verse influencias de ruptura, cambios conceptuales que transforman y modernizan el cómo se entiende la compra de energía eléctrica.

Nosotros, los nuevos partícipes, aplicamos soluciones tecnológicas avanzadas, conocimientos de la conducta y necesidades personales, en un sector como el eléctrico en el que se ha tendido al descuido de los clientes.

“Silicon Valley is coming” y va a suponer una revolución que servirá para redefinir y mejorar el mundo eléctrico de tres maneras distintas, a saber:

  1. Menores costes, mejor calidad de servicio y más transparencia, la cuadratura del círculo, algo que en el universo tradicional sólo se puede lograr mediante costosas fusiones o cuantiosas inversiones. El sistema informático sin horario ni calendario, las posibilidades de interacción y de satisfacción con el cliente se multiplican.
  1. Nuevas formas de evaluar los costes que aprovechan todo el potencial de la web.
  1. El modelo de competencia es también distinto. Como regla general los nuevos operadores actúan, la mayoría de las veces, como intermediarios y no agregan balance, sino que individualizan operaciones minimizando así el riesgo entre activo y pasivo, ajenos como son a la obsesión de captar la cuenta del cliente. La satisfacción la trae la recurrencia y no la inercia.

Las eléctricas se encuentran en la encrucijada con una guerra que recuerda a los momentos previos al estallido de cualquier burbuja.

El resultado que Urbener pretende es prestar soluciones personalizadas y mejorar los servicios.

Es difícil superar la inercia institucional y regulatoria que ancla la posición de mercado de las empresas tradicionales.

Por el contrario, falta en estas empresas la capacidad para adecuar su estructura de manera ágil a la nueva realidad. Un cambio que, en contra de lo que pueda pensar algún ejecutivo, será más difícil que llegue de arriba abajo que de abajo arriba.

MG

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